You are here
Home > 2019

Su nombre esconde naturaleza

Nace, crece, es lectora full-time. Tiene varios cuadernillos minados de poesías, suya y de otros. Memoriza rimas. Es joven, rebelde. Dentro de ella está el color y el perfume, pero también el ardor. Lo supo desde chica: escribiría a pesar de todos. Pero luego ese todo fue reduciéndose. Ya casi no importaba el afuera. El todo seria su mundo. A veces, cuando no entiende, su mejor forma es sentarse a escribir. Es profesora en Lengua y Literatura, y Periodista. Le interesan las manifestaciones culturales, por lo tanto suele escribir sobre esos temas: el cine, la literatura, la música. Todo tipo de arte. Le atrae la problemática de género Fue becada por la Fundación Nuevo Periodismo (FNPI) fundada por García Márquez. Con la frase “bienvenida a la magia“ resume su experiencia en Cartagena. Da fe que la lectura le agota y la alimenta en un círculo perfecto y vicioso. Pero se refugia en el círculo que la albergó en la infancia y en la juventud. Dos mujeres cristalinas, a veces conflictivas y siempre tan leales que tejen su presente y cosen sus lastimaduras. Por cierto, ella es Rosario Spina. Su nombre esconde naturaleza. Se llama así porque éste fue también el nombre de su abuelo. Su mano corre sobre el papel —luego sobre las teclas—, ése es su verdadero cómo y por qué.

-¿Cómo empezó tu vocación como escritora?

-Desde siempre quise escribir. Cuando tenía 7 u 8 años, agarré un cuaderno Rivadavia, de los de tapa dura, viejos, lo forré, lo ilustré y escribí ahí un cuento. Recuerdo despertar a la mañana siguiente y escuchar a mi abuela leerle ese cuento a mi hermana. Fueron mis primeras lectoras, y para mì fue muy fuerte, ya que es gente que yo quiero mucho.

-¿Qué libros te inspiraron?

-No sé si hay alguno en particular, pero sí recuerdo uno de mi infancia, que era un libro de rimas y leyendas de Bécquer. Cuando empecé a leer esas poesías me pasó algo muy íntimo, muy fuerte, y recuerdo contarle a mi mamá cuánto me habían gustado. Para mí fue un antes y un después.

-¿Cuál era en su momento la relación de tu familia con la literatura?

-Mi mamá es lectora, mi papá no tanto. En casa había una biblioteca, pero chiquita, normal, sin tantos libros. Sin embargo cuando yo arranqué a escribir ellos me apoyaron, nunca se opusieron.

-¿Cuál fue el primer escrito relevante en tu vida?

-En la actualidad creo que es “Atrapar el aire”, pero recuerdo dos muy importantes de mi infancia. El primero, en sexto grado, la maestra nos hizo escribir un poema breve como tarea, lo hice sobre la luna, y cuando lo llevé al otro día, a ella le gustó tanto que hasta me preguntó si me había ayudado alguien. Recuerdo que eso me resultó extraño. Y luego, más adelante, en la secundaria, tuve una profesora que me marcó mucho. Se llamaba Graciela D’Alessandro. Nos pidió que escribamos sobre el desamor y escribí una poesía. Jamás me voy a olvidar el silencio de mis compañeros mientras yo leía, y su reacción de asombro cuando terminé.

-¿En qué estás trabajando actualmente?

-Aparte de mi trabajo cotidiano que es dar clases y colaborar periodísticamente con La Capital y con la revista Actual de Barranquilla, estoy trabajando en reeditar unas crónicas que me interesaría agruparlas en un libro. Por otro lado, tengo una novela, en la que trabajo hace un par de años, y en la que tengo pendiente darle un final.

-¿Sentís que en el ámbito que estás trabajando actualmente hay una democratización desde el punto de vista del género?

-Creo que hay un gran movimiento feminista, que está logrando una revolución. Felizmente trabajo en ámbitos que son un poco más amables con las identidades diversas, no solo con las mujeres. Pero sé que hay otros ámbitos que son más hostiles, y también tengo claro, que si no fuera por el movimiento de mujeres, no hubiéramos tenido todos los avances a los que llegamos. Por ejemplo, en el Politécnico hace días tenemos una nueva resolución que habilita que estudiantes, docentes y no docentes, utilicemos el lenguaje inclusivo en nuestras producciones.

-¿Cuál es tu opinión acerca del lenguaje inclusivo?

A mí me gusta más llamarlo el lenguaje “no sexista”, y creo que lo mejor que tiene es que no es obligatorio, quien quiere lo usa, y quien no, no lo hace. Me parece que los hablantes son los dueños del idioma, cada quien usa lo que necesita, y lo que quiere. Pero no debemos legislar sobre la lengua del otro, de la otra o del otre.

-¿Qué te moviliza a escribir historias tan fuertes de mujeres luchadoras?

-Siempre me interpeló el tema de las mujeres y de personas que, por algún motivo, socialmente no tienen los mismos derechos que los demás. Creo que me moviliza sentir ciertas desigualdades, y eso me lleva a querer escribir o plasmarlo de alguna manera. También lo hago a modo de queja. Por ejemplo, en “Los regalos“ no estoy hablando de una madre soltera pero sí de un padre que no ejerce su paternidad.

-¿Escribís acerca de los niños por alguna experiencia personal?

-No, lo que me moviliza es que veo muchos casos de injusticia social. Muchos nenes que no nacen con las mismas condiciones o los mismos derechos que los demás, y eso me lleva a escribir acerca de ellos.

-En una entrevista decís que “escribir salva”. ¿Recordás algún momento de tu vida dònde esto haya ocurrido?

-No recuerdo exactamente cuàndo dije eso (risas). Quizás hoy no estoy tan de acuerdo ya que la frase es muy contundente. Lo que sí puedo afirmar es que escribir me ayuda a pensar, y en ese pensar hay ciertas cuestiones que uno puede procesar y canalizar de otra manera. Hoy descubro que escribir me hizo llegar a situaciones que quizás nunca hubiese descubierto si no las escribía.

-¿Qué es lo más lindo que te llevás de tu experiencia en Cartagena?

-Me llevé varias experiencias muy lindas. Pero lo más extraño que me pasó allá fue que me di cuenta que cuando tengo una fecha límite para entregar un escrito y debo sentarme a escribir para un día determinado, es cuando mejor me sale. Ya que son los que más disfruto de leer.

-Primero estudiaste literatura y luego en 2004 comenzaste con periodismo, ¿qué te llevó al periodismo?

-A mí me interesaba el tema del periodismo gráfico, ingresé pensando en que quería escribir. Todo lo que hice en mi vida, lo hice pensando en que quería escribir (risas).

-¿Qué relación podés encontrar entre ambas carreras?

-Son carreras muy hermanadas. Pero para mí el género que cruza ambas disciplinas y las une es la crónica. La misma tiene todos los elementos de la ficción pero puestos a jugar en la no ficción, en los hechos reales.

-Sos mamá de una nena de dos años, ¿cómo cambió tu vida a partir de su nacimiento? ¿Escribiste algo para ella?

La maternidad te modifica la personalidad, el cuerpo, la escritura, la vida. Mientras estuve embarazada escribí varios textos pensando en ella. Es más, en el libro que tengo publicado y se llama Formas de ordenar el ruido, los últimos escritos hablan de la maternidad. La maternidad es un tema que siempre me interesó y que siempre quise vivir.

-¿Hay algún periodista que te haya inspirado? ¿Algún escritor?

-En el periodismo puede ser Leila Guerriero. Y en cuanto a la escritura, me gusta mucho la poesía de Sharon Olds, una poeta norteamericana, y también me gusta Lorrie Moore. Leo muy variado, no podría decirte todos, pero sí que ellas son las primeras que se me vienen a la cabeza. Y en narrativa, hace muy poco, descubrí a una autora que se llama Alejandra Kamiya, que escribe unos cuentos breves que son increíbles. Me doy cuenta que leo muchas mujeres, pero es una cuestión que se da, no la busco.

 

Por: Lorenzo Ameriso y Sofía Della Ceca

Top