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Eugenio Previgliano: “La trasposición de un texto al formato audiovisual siempre es interesante”

El autor de los cuentos “Una historia tenue” y “Un evento global” charló con nosotros sobre su carrera y sobre las expectativas que le genera el proyecto Narrativas Lab.

Eugenio Previgliano es un reconocido escritor rosarino con una larga trayectoria literaria. Se recibió de agrimensor en la Universidad Nacional de Rosario, profesión que actualmente ejerce, y también es docente investigador en física biológica. Desde 1991 colabora en el diario Rosario/12. Publicó tres libros de narrativa, entre los cuales se encuentran Los territorios de Bibiana y otros lugares, y dos de poesía, Alcohol para las heridas y La cuerda.

¿A qué edad empezaste a escribir y por qué?
Yo creo que escribí siempre, resulta que con mi hermana (que tenía un par de años más que yo), nos gustaba jugar a la escuela. Entonces de esa manera fui aprendiendo a leer y a escribir mientras nos divertíamos. En mi casa habia muchisimos libros, mi bisabuelo vendía libros y mi padre tenía una biblioteca importante. Así que yo leía todo el tiempo, y a veces hasta reescribía lo que iba leyendo.

¿Cuánto tiempo le dedicás a elaborar una nueva poesía o relato?
Eso depende un poco de mis tiempos, porque yo salto de una cosa a la otra, hago un poco de música, doy clases de física en la facultad de odontología. Entonces por ahí, en cualquiera de estas actividades, me salta una chispa que me hace pensar. Ese pensamiento va creciendo como si fuera una planta, se va fortaleciendo y evolucionando hasta que toma entidad propia, y en ese momento yo siento que me tengo que sentar a escribir. Cuando me pongo a trabajar puedo estar una hora, una semana, dos meses o lo que haga falta.

¿Cómo recibís las críticas a tu trabajo?
Yo creo que las críticas han sido muy importantes en mi formación como escritor. Siempre he tenido algún lector de confianza que me critica en privado. A partir de eso releo, y marco mis errores, para separar lo que me gusta del texto, ya que eso que se escribe en realidad es reflejo de uno mismo.

¿Escribís para un grupo determinado de lectores?
Es una cosa misteriosa, uno se imagina la clase de lectores que lo leen. Pero a veces me llegan cartas de gente que no me imaginaba que le pudiera gustar mi estilo. Una vez se me presentó una chica que vive en Barcelona y que había leído uno de mis poemas, en donde se nombraba uno de sus pueblos. Un lector así no me lo hubiera imaginado jamás.

De los libros que publicaste ¿cuál te hace sentir más orgulloso o te alegró más que haya llegado al público?
No sé, para mí los libros son como los hijos, no hay ninguno favorito. En su momento uno los desea a todos y algunos te dan más disgustos que otros, pero no creo que tengo uno favorito.

Además de escribir cuentos y poemas, la colaboración que hacés con Página 12 y con otros medios de Rosario, ¿te sirve para inspirarte aún más o sólo lo pensás como trabajo?
Depende, hay pases o segmentos o días que son más intensos que otros. Lo interesante es tener una fecha cierre, una fecha de publicación. Eso pasa en los medios, te lleva a un ejercicio que te hace crecer. Porque hay un punto donde uno dice “hasta acá llegué y no puedo seguir investigando”. Y entonces me pregunto qué puedo hacer con lo que ya tengo, esa es la cuestión. Eso te lleva a desarrollar una serie de técnicas que te ayudan a crecer.

¿Qué expectativas te genera el proyecto de narrativas lab?
Me interesa bastante, me gustaria ver lo audio visual.

En las presentaciones de tus cuentos en Narrativas Lab solo podemos poner fragmentos,o de alguna manera experimentarán transformaciones, entonces el cuento no se va a mostrar tal como lo escribiste. ¿Eso cómo te hace sentir o qué opinas sobre eso?
Bueno, es necesario que se haga un corte para cualquiera exposición, para esto o para cualquier otra cosa.

¿Tenés algún proyecto a futuro o estás escribiendo algo que se pueda saber?
Estoy editando un texto muy largo de como 150 páginas o 200, que voy a ver si lo voy a presentar en algún concurso, por ejemplo. Y por supuesto seguir escribiendo poesía.

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