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“Escribimos para expresar aquello que no se puede decir”

Pablo Colacrai nació en 1977 en Noetinger, provincia de Córdoba, pero creció y vive en Rosario. Es Licenciado en Comunicación Social y miembro fundador de la editorial Río Ancho Ediciones. Desde 2010 coordina talleres de escritura creativa. Publicó los libros de cuentos “La noche en plena tarde” (Río Ancho Ediciones) en 2012 y “Nadie es tan fuerte” (Modesto Rimba) en 2017.
Según Colacrai escribimos para expresar aquello que no se puede decir, tenemos sólo palabras pero las palabras no sirven para eso que queremos hacer, es ahí donde el desafío es elegir las palabras indicadas para cercar las ideas y los sentimientos: “El trabajo de estos cuentos es captar eso, lo imperceptible, y sin dudas, son cuentos de la intimidad”.

-¿Por qué tus libro se titulan Nadie es tan fuerte y La noche en plena tarde?

-Nadie es tan fuerte es la respuesta a la cápita del libro, porque cuando lo abrís te encontrás con una frase de un libro de Paul Auster que dice: “¿Qué hombre es lo bastante fuerte como para rechazar la posibilidad de la esperanza?”. Y la respuesta es que nadie es tan fuerte como para rechazar la esperanza. La noche en plena tarde es uno de los primeros cuentos que yo escribo que siento que está bien. Trata sobre una pareja que pasa la noche juntos y al dia siguiente ella se tiene que ir de viaje. Entonces lo que ellos tratan es que esa noche no se acabe nunca, si dejan todo cerrado y tratan de mantener la noche, no se tienen que separar. Por esto mantienen la noche en plena tarde. Me gustó la idea de mantener algo aunque sabés que se va a terminar.

-¿Tenés algún vínculo con los personajes ?

-Con el cuento “Puentes” en particular no, está todo inventado aunque tiene cierta ambientación con lugares de Córdoba, ya que mi abuelo vivía ahí y yo iba a pasar los veranos en el pueblo. Los nombres de los personajes eran amigos míos de cuando yo iba a Córdoba. Cuando decidí que me interesaba la escena del puente, en mi mente tenía que ver con el canal de Pergamino, ya que mi mujer es de ahí y vamos cada tanto. “Puentes” no está basado en hechos reales.

-¿Por qué todos los personajes de tus historias parecen reprimir ciertas emociones que solamente piensan pero nunca llegan a decir?

-Me parece que se parece bastante a la vida misma, ¿no? (risas). Nosotros nunca decimos todo lo que queremos, lo que pensamos, no podemos. Yo la verdad no lo había pensado como lo piensan ustedes, pero sí hay algo de esos momentos en el que el personaje piensa una cosa y actúa otra, hace lo que cree más correcto. No es solamente para con el otro la represión sino también para uno mismo. Hay una profunda disociación entre lo que sentimos, pensamos y hacemos, aunque eso no me parece que esté mal, sino que es la forma en la que vivimos hoy como sociedad. Tampoco creamos que decir lo que uno piensa es la verdad más sincera porque hay que reflexionar mucho para llegar a estar verdaderamente convencido de algo.

-¿Cómo surgen estas historias, tenés alguna inspiración?

-No me considero una persona muy imaginativa. El proceso en general de los cuentos es que hay algo que los gatilla, que puede ser una experiencia cotidiana y a partir de eso, es como una sensación. Yo siento que en tal situación hay una historia para contar. Pero eso no es el cuento, el cuento es todo lo que yo consigo tejer alrededor de eso. Antes de contar una historia me gusta construir una atmósfera, un clima que pueda ser transmitido al lector.

-¿Cuánto tiempo te llevó escribir ambos libros?

Los dos libros me llevaron alrededor de cinco años, con un cuento en particular no es preciso el tiempo, porque no sabés cuándo tomas la primer nota. Hay un proceso largo entre el surgimiento de la idea, después se va puliendo de a poco la idea principal.

-¿Cuándo apareció la literatura en tu vida ?

-Muy tempranamente, desde que tengo memoria leo y también escribo. Una anécdota que cuento siempre es que cuando tenía ocho años en la escuela te pedían una autodescripción y yo tenía dos deseos: ser escritor y jugar en la primera de Central. A futbolista no llegué y tampoco me dediqué. Después de muchos recorridos, como por ejemplo analista en sistemas y comunicador, terminé dedicándome totalmente a la literatura.

-¿Qué te moviliza a escribir?

-Esa pregunta siempre es difícil, lo que mueve a todo escritor es el deseo de escribir, de estar frente a la compu, agarrar una birome, de hacer aparecer las palabras, de que surjan las ideas, y lo principal es tener ganas, no es fácil de describir.

-¿Cómo te preparás para escribir?

-Hay también un mito con respecto al ritual del escritor. Lo cierto es que trato de tener una rutina para saber en qué momento del dia voy a poder escribir, teniendo en cuenta los horarios de mi hijo. Además no es que te sentás y escribís, sino que empezás a pensar, a tomar notas, ya que hay diferentes momentos durante el proceso de escritura.

-¿La lectura es tu refugio cuando las cosas están mal?

-No, si las cosas no van bien difícilmente pueda escribir pero muchas veces las cosas no me van bien porque no escribo. Cuando escribo, las cosas se acomodan, por eso para mi la rutina de escribir a la mañana me ordena el dia, ya tengo otro ánimo para arrancar el dia.

-¿Cómo llegaste a Rosario?

-En realidad, yo soy rosarino. Nací en un pueblo de Córdoba pero mis viejos vivían en Rosario. Mi viejo es rosarino y mi mamá cordobesa. Por alguna razón que todavía no entiendo muy bien, mi mamá decide antes de que yo nazca viajar a Noetinger, y al final terminé naciendo en el mismo sanatorio donde nació mi abuelo. Mi documento dice que soy nacido en Noetinger pero a los cuatro días estaba viviendo en Rosario. Me crié en pleno centro de Rosario, frente al Parque de España.

-¿Qué leías de chico y qué leés ahora?

-De chico leía historietas, también circulaban muchos clásicos adaptados como por ejemplo La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne, que fue uno de los primeros libros que leí. Lo curioso es que hace unos años atrás volví a leerlo y me di cuenta que era una adaptación, no era el libro real que escribió Verne. Esa versión que yo leí, era para chicos. En la adolescencia leí mucho Stephen King. Hoy en día leo todo el tiempo, combino clásicos y literatura contemporánea nacional, rosarina y mundial.

-¿Hay alguien que te haya inculcado la escritura?

-La escritura no, pero en mi casa mi mamá leía. Había muchos libros y tengo el recuerdo de ella leyéndome un cuento de Borges, un autor que admiro muchísimo. Después tuve la suerte de encontrar una maestra, de ella aprendí todo lo que sé y muchos años después trabajé con ella. Cuando falleció, fundé mi taller y se llamó Alma Maritano, en su honor.

-¿Actualmente estás trabajando en algo nuevo?

-Si, estoy con un proyecto de escribir un libro de cuentos largos. Mi idea es escribir tres cuentos que están unidos por algo, con un mundo bastante parecido.

-¿Qué pensás del rol de la mujer en la escritura?

Yo creo que la mujer en el terreno literario ganó mucho reconocimiento, una visibilidad y unos lugares impensados hace treinta años atrás. Hoy en día nuestras escritoras más importantes son mujeres. Es un lugar que se han ganado obviamente con lucha y una prepotencia de trabajo increíble, e infaltable la calidad de escritura. Son todos textos que merecen circular al igual que cualquier otro y hoy en día en el campo laboral de la escritura hay una presencia de mujeres que es altísima.

-Está llegando a su fin un mandato presidencial, ¿cuál es tu postura?

Yo estoy absolutamente en contra del gobierno de Macri. Creo absolutamente que las políticas neoliberales son siempre nocivas. No estoy de acuerdo en la forma que se pensó la cultura, la forma que se piensa en la educación, el rol del estado en la sociedad. Estoy totalmente en desacuerdo.

 

Por: Francesca Riguero, Mailen Galli y Valentín Bilicich

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