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Conocé más sobre el autor de “Pichón en el humedal”

Sebastián Carazay, rosarino y escritor del cuento, que retomó su pasión por la escritura a los 42 años, nos revela a partir de sus escritos un gran futuro prometedor.

Esta semana, los alumnos de primer año de licenciatura en periodismo tuvimos la oportunidad de entrevistarlo como parte de nuestro proyecto…

 

¿Qué inspiraciones tuviste para escribir “Pichón en el humedal”?

Para la trama, me inspiré en cosas que viví o que me contaron. 

Para la estética narrativa, me ayudaron mucho los cambios de focalización, como por ejemplo, dónde poner la cámara,desde qué distancia y con qué lente.

Pero lo que más me inspiró fue leer a William Faulkner, por la forma que tiene de situar a los personajes “dentro” de la naturaleza.

 

¿Tuviste muchas ideas o historias hasta llegar a lo que escribiste?

No tuve muchas ideas, sólo me dispuse a escribir y a medida que lo hacía, fui encontrando las vueltas de la trama.

 

¿Qué tipo de audiencia busca este cuento?

No busco un tipo de audiencia en particular. Escribo para alguien como yo. Es como si me estuviera escribiendo a mí mismo.

 

El Concejo Municipal entregó premios de “Alma en el aire”, el concurso literario que homenajea a Alma Maritano. El primer premio fue para Luis Alberto Esmail año 2016. “Pichón en el humedal” obtuvo una Mención especial. ¿Fue un momento emotivo?

Fue uno de los momentos más emotivos y sorprendentes que tuve en mi trayecto literario. Pichón en el humedal es prácticamente el primer cuento que escribí.

Esa mención significó mucho para mí, ya que supone que a alguien le gusta lo que hacés y cree que merece un reconocimiento. 

 

¿Qué es lo que buscás comunicar con “Pichón en el humedal”?

La verdad es que no busco comunicar mucho en mis cuentos. Pero me interesa mostrar la soledad e incomunicación del hombre frente al espejo de la naturaleza.

 

¿Hace cuánto que escribís? 

Escribo desde los once años, pero abandoné cuando empecé la secundaria. Retomé la escritura en 2016, a los 42 años, cuando empecé a ir al taller «Alma Maritano» de Pablo Colacrai pero desde chico leo mucho, considero que leer es más importante que escribir.

 

 ¿Cómo te diste cuenta de que te gustaba escribir? 

No lo tengo muy en claro. Lo hago porque me sale bien y lo disfruto. Porque puedo poner en palabras todo lo que se me cruza por la cabeza.

 

¿Te sentís identificado con alguno de los personajes del cuento?

Sí, con todos (risas). Creo que mis personajes siempre tienen partes mías, pero nunca son completamente como yo. 

 

¿De qué se trata tu libro “Un pajarito chiquito puede”?

Trata sobre la inmovilidad de una nena llamada Celeste, que necesita de la ayuda de alguien. En el cuento, la ayuda un pajarito, que le acerca las cosas que más extraña o que no conoce.

 

Ahora que se habla mucho de los humedales ya que brindan importantes beneficios para la humanidad como protección contra tormentas, retención y exportación de sedimentos y nutrientes, mitigación del cambio climático, entre otros. ¿Podría ampliar o hacer una segunda parte del cuento?

No, no podría hacerlo. Incluyo temas que me interesan en lo que escribo, pero sólo como marco de realidad o entorno.

 

¿Qué pensás del proyecto de “Ley de humedales”?

 No tengo muy en claro qué pienso de la Ley de humedales, pero sí sé que las personas tenemos una pésima y distante relación con la naturaleza. Los que practican la agricultura y la ganadería en Argentina, por ejemplo, no piensan en otra cosa que en beneficiarse a costa de empobrecer (de nutrientes) el agua y la tierra. Y que ningún gobierno se pone en contra de ese sistema porque es una gran entrada de dinero.

 

¿Tenés algún proyecto en mente de ahora en adelante?

Sí, tengo en edición dos cuentos para niños:“Los autos no tienen cuatro ruedas sino mil”, para la Editorial de la UNR y Escocia para la editorial Libros Silvestres. Además estoy terminando dos novelas, una la escribí yo solo y la otra con cuatro personas más.

 

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