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No hay mal que por bien no venga

 

Un plan B para PRAV

 

Tras una serie de contratiempos que se dieron durante el segundo día del rodaje, los chicos debieron cambiar de locación: de una casona en Fisherton al departamento de un integrante del equipo de producción.    
Se habían filmado un par de escenas hasta que, debido a tantas conexiones de reflectores y cámaras, saltó la térmica, lo cual impidió que continuara el rodaje en el barrio.



Como los horarios de grabación previstos se extendieron, el equipo de periodismo tuvo la oportunidad de sacar fotos, charlar con los productores y algunos actores.
Más allá de que las cosas no resultaron según el plan de los chicos, supieron resolver la situación con gran empeño y creatividad. El resultado: un proyecto que se mueve a pulmón.

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